"La educación, en el verdadero sentido, capacita al individuo para ser maduro y libre, para florecer abundantemente en amor y bondad. Este debería ser nuestro autético interés, y no el moldear al niño de acuerdo con una norma idealista."
Jiddu Krishnamurti

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Entrevista con Jordi Mateu Zorita

Conocí a Jordi en un Congreso de Educación para niños del 3er Milenio en Barcelona. Coordinamos reunirnos en una plaza de Barcelona luego de que dejara a su hijo en La Caseta, uno de los proyectos de educación libre que comenzó con la XELL (Red de Educación Libre de Catalunya). En ese momento Jordi era un referente de la XELL, además de haber participado en su fundación, estaba encargado de gestionar y organizar las reuniones regulares, eventos y espacios de formación.

Hoy Jordi lleva adelante junto con Chantal Armengol Texidó, el Centro de Investigación y Asesoramiento de Educación Viva en Catalunya. Desde allí se realizan talleres, cursos y espacios de asesoramiento para educadores y familias.
  • Profesión:
    Educador y asesor de escuelas
  • Institución:
    CREAEV / Xell
  • Sitio Web:
    http://www.educacionviva.com/
  • Biografía:
    Papà de tres niños, educador y asesor de escuelas. Actualmente es coordinador del Centre de Recerca i Assessorament d'Educació Viva (CRAEV) y miembro fundador de la Xell (red de escuelas libres, en Catalunya).
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Desgrabación de la entrevista

Esta entrevista fue realizada en la ciudad de Barcelona, España el 15 de Abril de 2010 en el marco de la investigación de la película La Educación Prohibida.

Presentación

[00:23]
Primero, me gustaría que te presentaras y qué cuentes en qué estás trabajando

Pues yo soy Jordi Mateu, ahora estoy como coordinador de la Xell, que es la Xarxa d’Educació Lliure (Red de Educación Libre). Es una red de educación de escuelas libres, aquí en Cataluña. Y bueno, un poco lo que hago es coordinar las diferentes actividades que se organizan desde la red, ¿no? Pueden ser actividades de difusión, pues por ejemplo sobre qué es la educación libre sobre lo que estamos haciendo un fórum. Y actividades de formación, organizamos talleres de formación. Hay un espacio de debate pedagógico entre diferentes educadores y educadoras de escuelas. Un poco coordinar todo este tipo de actividades. Eso es un poco lo que hago.

Una educación que respete la vida

[01:15]
¿Cómo llegaste a involucrarte en estos nuevos paradigmas educativos?

Pues en mi caso fue a partir de reflexionar un poco y de leer sobre cómo el sistema educativo participa de la reproducción del sistema económico y social, y de las injusticias sociales. Y a partir de la lectura de textos, pues busqué personas que estaban con quien podía yo hablar un poco y fui a parar con un grupo de personas que querían crear una escuelita que para mí esto era totalmente nuevo, entonces no entendía. Digo: ¿se puede crear una escuelita fuera del sistema público? Bueno, y al ir a contactar con ellos empecé a interesarme por estas iniciativas de familias que apuestan por acompañar los procesos educativos de sus hijos y no delegarlo al Estado ni en escuelas privadas y de esta manera. Luego nació mi hijo, y muchas ideas que había construido desde la lectura y desde la mente pues me las fui replanteando porque de alguna manera me confrontaba con aspectos de mi propio ser y de cómo yo vivía multitud de situaciones. Y pues ahí fui reflexionando también y así fui afinando un poco más lo que a mí me parece que es una educación respetuosa con los proyectos de vida de los niños y las niñas. No tanto desde la teoría, sino desde la vivencia a partir de la relación con mi hijo.

Reproduciendo el orden establecido

[02:58]
¿Qué es y que representa la escuela tradicional segun tu opinión?

La escuela tradicional es el resultado de, es decir, ¿quién crea la escuela tradicional? El sistema social. ¿Qué significa el sistema social? Los grupos sociales dominantes, los que tienen acceso al poder. Estos son los que crean un modelo de un espacio donde se pretende, o al menos este es el discurso, educar a los niños y niñas. ¿Educarlos para qué? Para que formen parte de este sistema social. Es decir, de alguna manera no se crean espacios que promueven una actitud crítica, que promueven una conexión con las propias necesidades del ser humano sino que se crean espacio para crear un tipo de ciudadano que no se cuestiona según qué elementos. ¿Cómo? Bueno, a través de múltiples discursos explícitos y a través de múltiples tipos de organización implícitas, por ejemplo te diré una muy clara. Los niños y las niñas en la mayoría de escuelas de este país y creo que del resto del mundo actualmente también escuelas estatales, están agrupados por edades. Significa que todos los niños de 6 años están juntos y forman el nivel, ¡el que sea! En cada país tiene un nombre diferente. Aquí es primero de primaria. Los niños de 7 u 8 años están en segundo, etcétera, etcétera.

Y uno se puede preguntar, ¿y por qué? ¿Por qué es necesario que los niños estén agrupados por edades? Porque hay un implícito detrás de esto. El implícito es algo que no nos cuestionamos porque ya ahora de alguna manera ha llegado a ser la norma, cosa que no era así hace unos años y en los inicios de la escuela tampoco era así. El implícito es que los niños de la misma edad tienen las mismas afinidades, tienen las mismas capacidades, son iguales. Y por lo tanto, como son iguales podemos enseñarles a todos lo mismo. Podemos coger un grupo grande de niños, ponerlos en un aula y enseñarles a todos lo mismo porque como son iguales, pues todos tienen la misma capacidad y todos pueden aceptar el mismo tipo de contenidos a través de un mismo espacio de tiempos, se les puede enseñar lo mismo con los mismos recursos. Bueno, esto no es cierto, cualquier análisis personal, la misma experiencia personal y cualquier estudio psicológico te demuestra que los niños por tener la misma edad, no significa que son iguales. Tienen ritmos de aprendizaje diferentes, tienen intereses y motivaciones diferentes, tienen maneras de relacionarse diferentes. Tienen una sensibilidad diferente, tienen multitud de maneras de vivir diferentes y, además, estas maneras de vivir diferentes son muy importantes y solamente desde el respeto al propio ritmo, a los propios procesos y a las propias necesidades internas, el niño puede construir una serie de aprendizajes profundos. Pero el implícito está ahí, son iguales si podemos enseñar a todos lo mismo siguiendo un currículum graduado por edades.

¿Esto a que lleva? A que el niño de alguna manera se desconecte de sus propias necesidades. Es decir, si me obligan a hacer una serie de cosas sobre las que yo no estoy nada interesado, aunque se me intente motivar intrínsecamente a partir de premios, castigos, notas o caramelos, mi necesidad puede ser otra. Pero esta necesidad yo no la puedo atender porque se me está obligando a hacer otra cosa. Por lo tanto yo voy perdiendo cada vez más mi conexión con mis propios recursos, con mi propia fuerza vital. Fíjate, ¿la consecuencia cuál es? La consecuencia es múltiple: por una parte, yo me comparo como niño si tengo 6 años y el implícito es que yo soy igual de capaz que el que tengo al lado para aprender a leer al mismo ritmo y con los mismos materiales. Si yo no lo consigo, el problema lo tengo yo. No es el sistema que no me ha dado los recursos, o el tipo de organización, o el acompañamiento necesario para que yo aprenda a leer; el problema lo tengo yo, porque somos todos iguales. Si hay un material todos debemos aprender a leer con este material en el mismo momento, en el mismo tiempo, etcétera. Con lo cual, esto comienza a crear un sentimiento de autoestima muy malo en multitud de niños para los cuales ese tipo de organización, ese tipo de materiales, ese tipo de enfocar la educación no es válida. No es válida significa que no respeta los propios procesos y las propias necesidades. Esto de alguna manera, ya implica que el sistema educativo es un sistema de exclusión social, selecciona el tipo de personas que estarán llegando a la universidad para llegar a formar parte de una serie de élite que domina, las empresas que dominan los sistemas de producción, económico, de comunicación, etcétera. Y otro tipo de personas para las cuales la escuela es suficientemente adecuadas que están destinadas de otro tipo de trabajos más precarios porque no dispondrán de los títulos para hacer esto.

¿En qué se edifica todo esto? En un implícito, en que todos son iguales porque tienen la misma edad y por lo tanto tienen la misma capacidad para aprender de la misma manera, pero esto es psicológicamente, científicamente y rotundamente falso y es el resultado de una estructura social que crea una escuela para convertir a los niños en unos ciudadanos determinados. Es decir, si yo pienso en mis compañeros de escuela, yo tengo muchos amigos que no han ido a la universidad. No son menos listos que yo, en absoluto. Había compañeros que no han estudiado en la universidad que yo tengo, que son –aunque la inteligencia es una capacidad múltiple no podemos hablar de una única inteligencia, tenían una cantidad de recursos a nivel lógico-matemático, a nivel comunicativo muchos mejores que yo. ¿Por qué no han llegado? Porque la escuela solamente selecciona un tipo de persona, aquella que es capaz de superar los obstáculos que establece el sistema educativo y adecuarse a lo que pide. Es decir, la persona que es capaz de sentarse durante horas, escuchar charlas, hacer los ejercicios. De alguna manera, que no es capaz de afrontar la… digamos, lo que esto supone.

Esta es una de las maneras, pero hay múltiples maneras en las que el sistema educativo reproduce un sistema económico. Por ejemplo, te diré otra muy importante. Las notas (Calificaciones): las evaluaciones externas. Esto es una de las maneras principales, ¿no? Actualmente un niño ya no va a la escuela digamos a aprender a partir de una motivación y una fuerza vital propia, sino que se le obliga a aprender aquello que toca. Que alguien ha dicho que por esta edad toca aprender este conjunto de conocimientos. Pero como los niños están tan conectados con sus necesidades internas, se resisten. Por ejemplo, obligar a un niño a sentarse durante horas en una silla haciendo ejercicios y un libro de texto que no les interesa para lo más mínimo porque en ese momento su necesidad vital puede ser la de moverse, explorar el entorno y aprender a través del tocar y el hacer, obligar a un niño a sentarse significa crear una resistencia, el niño se va a resistir a esto. No tiene sentido: su organismo le está diciendo: levántate, muévete, estira las piernas, toca, huele, aprende a través del hacer.  Esto es un impulso vital del organismo de todos los seres vivos, así es como todos los seres vivos aprenden. A través de interactuar con los otros y con el entorno, no a través de un currículum previo que alguien establece. Por lo tanto, obligar a los niños a sentarse significa que se distraerán. ¿Cómo? Se distraerán, hablarán con otros, se levantarán, pedirán ir al lavabo para hacer “pipí” (Orinar), molestarán, chillarán, tirarán papeles, cualquier cosa que su organismo le está pidiendo para autorregularse y hacer frente a una presión externa que no le permite desarrollarse según los patrones evolutivos que la historia de la humanidad ha establecido. Por lo tanto, ¿qué hace el niño? Resistirse. ¿Y qué hacemos los adultos? Tenemos que conseguir que ellos hagan lo que nosotros queremos. Y ahí entran los premios y los castigos. No, yo te evaluaré y te pondré un examen, y tú tendrás que pasar el examen y si no los pasas llegarán a casa unas notas, unas calificaciones malas y tus padres cuando las veas te reñirán y bla, bla, bla… y una serie de consecuencias. De entrada, no pasarás al siguiente año con tu mismo grupo de amistades con quienes ya has establecido un vínculo, sino tendrás que repetir ese curso con otros niños. Por tanto, el niño empieza a entender que las acciones del ser humano no parten tanto de una fuerza interna, de una conexión con la naturaleza, de una perfección, de una sensibilidad por la vida; sino, que están motivadas por algo exterior. Estudio para pasar el examen, no leo para aprender. No me intereso por los animales porque me gustan. No, si ahora no me tocan los animales, ahora toca otro tema. Yo estudio para pasar el examen. De esta manera, si te fijas, a medida que van creciendo los niños van perdiendo su curiosidad y sus ganas de aprender. Un niño de 12 años, difícilmente cuando sale de la escuela toma un libro. Son los mínimos los que hacen esto. ¿Por qué? Cuando un niño tiene una necesidad de aprender inmensa. Porque está harto, totalmente harto de que se le diga lo que debe o no debe hacer y ha perdido toda curiosidad por aprender. Entonces se engancha de cosas que lo entretienen: maquinitas, videojuegos, televisión, etcétera. Cualquier cosa, porque cada vez se va desconectando más de sus propias necesidades y empieza a actuar en función del premio o del castigo, que es exactamente lo que el mundo empresarial quiere que hagamos, que actuemos en función del salario. Es decir, yo me pregunto, estas personas que invierten en bolsa y son capaces de especular con la moneda de Argentina, del euro en estos momentos, lo que sea y especular para generar simplemente dinero. A pesar de que esa especulación saben perfectamente que genera una precariedad y una injusticia social para los grupos sociales más débiles. Una cantidad de paro, genera una desgracia terrible. Pero no les importa para nada, ellos especulan porque su objetivo es ganar dinero para su empresa porque hay unos accionistas que quieren conseguir más dinero. Fíjate como los seres humanos actuamos no para lo que es bueno para los seres humanos, sino para el premio que queremos recibir. ¿En dónde se ha edificado esta manera de actuar? En la sociedad, pero una de las maneras que tiene que actuar la sociedad es a través el sistema educativo. Los niños ya no estudian para aprender, sino que están allá para pasar un examen, para aprobar, para conseguir un premio y para eludir un castigo. Esta es otra de las maneras como la escuela tradicional, políticamente tiene una ideología muy clara que intenta imponer.

Elegir una manera de enseñar

[14:45]
¿Cuáles son para vos, los objetivos de la educación y cómo se llega a esto?

Éste es el resultado de dos aspectos: por una parte hay la idea de que todos los niños son iguales y por lo tanto se les pueden enseñar lo mismos si tienen la misma edad y con los mismos materiales, y con las mismas experiencias, etc. Y por otra part e es el resultado de una necesidad del profesorado. Es decir, ¿puede un maestro respetar los procesos individuales de 30 niños en un aula? Cada niño con su proceso individual, cada niño necesitará sus materiales, cada niño necesitará interactuar con los otros de una mantera determinada, cada niño tiene sus intereses y sus motivaciones por lo tanto le interesará aprender sobre temas diferentes ¿Cómo puede hacer esto? ¿Cómo puede gestionar esta inmensa diversidad de la vida una sola persona en un espacio cerrado de treinta y cinco o cuarenta y cinco metros cuadrados con muebles por el medio? No puede. Básicamente, no puede. Además, la institución no le permite que haga otras cosas diferentes. Por lo tanto, ¿qué es lo que hacen los maestros? No pueden hacer otra cosa, tengo que enseñar lo mismo a todo el mundo, por lo tanto tengo que elegir una manera de enseñar. ¿Cuál es ésta? La que organizativamente es más sencilla: a través de leer, a través del libro, a través de la lectura enseñaré lo que sea. Y con el mismo tipo de ejercicios, con el mismo tipo de experiencias. Difícilmente podré organizar una experiencia manipulativa. Por ejemplo, si yo estoy aprendiendo, o supuestamente yo estoy enseñando el sistema circulatorio: el corazón, los vasos sanguíneos, etcétera. ¿cómo voy a enseñar esto a 30 niños diferentes? Si realmente lo que yo buscara es que lo niños entendieran y comenzaran a crear estructuras mentales sobre esto tendrían que abrir un corazón, tendían que mirar un corazón de puerco por ejemplo, admirarlo, tendrían que tocar, tendrían que ver los vasos sanguíneos, tendrían que experimentar. Tendrían que quizás hacer una dramatización sobre el recorrido que hace la sangre por los pulmones o por el resto de las células. En definitiva, tendrían que tener una vivencia, no solamente mental sino corporal, sensorial, emocional, manipulativa, etc. que les permitiera ir construyendo algo, unos inicios de representaciones mentales de lo que significa el aparato circulatorio. Pero esto, con treinta niños en el aula cuando tú entras al aula, porque además eres especialista de 9 a 10 tienes cantidad de clases, no dispones de tiempo para preparar, es imposible. Es muy difícil en estas condiciones, por lo tanto también es un método de supervivencia del profesorado, no aprenden gran cosa. Como mucho, memorizan algo que al cabo de mucho tiempo olvidan, porque en realidad no ha habido una vivencia. Y en realidad el niño, y hay estudios realizados sobre esto, tantos estudios científicos y psicológicos, ya Piaget nos lo decía en los años 60: “Un niño en el estadio operativo aprende a través del hacer”, no aprende a través de un libro de texto. El aprendizaje lingüístico es mínimo. El niño aprende a través del hacer, de vivir. Sobre todo cuando se emociona. ¿Y cuándo se emociona por algo? Cuando algo le interesa porque está relacionado con sus propias necesidades vitales. Con su familia, con sus amigos, con lo que está viviendo, con el descubrimiento del mundo.  Pero este aprendizaje que se basa en la vivencia como te digo, necesita de unas condiciones estructurales de la institución escolar que se lo permitan. Tiempo para organizar cosas, ambientes preparados, materiales diversos, pocos niños por cada educador, niños de diferentes edades que se puedan ayudar entre ellos: los mayores ayudan a los pequeños, los pequeños miran a los mayores. Se vive a través de la relación humana. En definitiva, el objetivo de la educación ¿cuál es?, ¿aprender qué? ¿Conocimientos o ir desarrollando unas capacidades humanas que solamente se desarrollan desde la relación con el otro, desde el tiempo, desde el proceso, desde el hacer, desde el comunicarse, desde el mirarse, desde el reconocerse, desde el amor? Pero esto significaría una escuela que de alguna manera esté pensada para el desarrollo humano y no para la incorporación en el mundo laboral, esta es la gran diferencia.

Principios básicos

[19:41]
¿Cuáles serian las bases que debería tener toda la educación?

Digamos que si tú te fijas, para establecer las bases de lo que debería ser la educación, es decir, el acompañamiento a los niños en su proceso de desarrollo para que lleguen a desarrollar todas sus capacidades, uno tiene que establecer una serie de principios básicos. ¿De dónde deben nacer estos principios básicos? ¿De una ideología, del querer construir una sociedad determinada o del reconocer qué somos en esencia y cómo se expresa la vida, y qué dice la vida que necesitamos como organismos? Yo creo que es fundamentalmente esto. Si tú te fijas en una célula, una célula tiene una membrana que la protege y una serie de reacciones químicas que ocurren dentro. Para entender esto hay que entender cuáles son las bases de la educación viva, de la educación libre que venimos hablando, ¿no? ¿Está en el hecho de querer construir un tipo de sociedad determinada con unos valores determinados o está en el hecho de respetar en esencia lo que el ser humano es? Yo estoy más cerca de esto último, que se aparta de ideologías. Ideología significa ideas preconcebidas sobre cómo tiene que ser la vida. Creo que en primer lugar tenemos que partir de reconocer, cómo se expresa la vida en nosotros. Y para eso hay que fijarse por ejemplo en una célula. Cualquier célula tiene una estructura interna que le permite saber qué necesita en cada momento. ¿Cómo ha de ser el entorno a su alrededor para satisfacer las necesidades internas de la célula expresadas genéticamente para que esa célula pueda llegar a ser lo que en potencia ella es? Es decir, el objetivo de la vida es vivir y autorrealizarse. Seguir viviendo, seguir existiendo con esa estructura interna para llegar a ser lo que en potencia ya es, ese organismo… Para eso ese organismo necesita encontrar un entorno que respete, que satisfaga esas necesidades internas. Por lo tanto, hay una serie de necesidades internas en todo organismo. En el ser humano, también. Hay una serie de necesidades biológicas y sociales. Una de esas necesidades importantes en el organismo es expresarse. El organismo necesita expresar aquello que va construyendo, ¿eh? Por esto los niños tienen tanta necesidad de al ver, al observar, al aprender algo, comunicarlo. Esto es una necesidad propia del niño, porque además forma parte de un entramado social. El ser humano es un ser social, necesita comunicarse. Y del adulto también. Pero el adulto tiene más capacidad de abstracción y en cierto punto puede inhibirse según qué necesidades pero al niño esto le cuesta más. Por lo tanto, la creatividad es la manera y tiene múltiples funciones pero es la manera cómo el organismo se expresa, expresa algo que ha construido a través del respeto a sus propias necesidades. Fíjate que la creatividad se puede confundir con el hecho de expresar algo que no parte de las propias necesidades. Es decir, ¿cuándo alguien llega a ser creativo? Cuando construye algo propio. ¿Y cuándo alguien puede construir algo propio, algunas representaciones mentales propias? Cuando participa activamente de ello, no cuando reproduce algo, no diríamos que es creativo. ¿Cuándo puede crear algo? Cuando de alguna manera establece sus propias conexiones y esto solamente es posible si estas conexiones nos establecen a un nivel superficial, a través de un libro de texto, sino que son conexiones que se establecen a través de múltiples vías, emocionales, sensoriales, cognitivas, motrices, etc. en las cuales el cerebro, y todo el sistema nervioso, y quizás algo más también, va creando su propia estructura. Es decir, la estructura se crea desde dentro. La fuerza vital siempre parte de dentro y necesita expresarse hacia afuera. La creatividad para mí nace desde ahí. De respetar los procesos propios. Lo demás no es creatividad, es reproducción. Y dentro de la creatividad también existe aquella creatividad que nace de expresar una situación que de alguna manera ha sido angustiosa para el organismo. Es decir, grandes artistas han sido grandes y han creado caminos nuevos porque han tenido una infancia dificultosa y han tenido la necesidad de expresar con el arte un inconsciente, ¿no? Digamos que la creatividad tiene esta función de autorregulación del organismo, y es a través de la creatividad simbólica que el ser humano consigue recuperar un equilibrio que la presión externa le ha hecho perder. A través del pintar, quizás en ese momento yo estoy expresando una angustia arcaica que como ser humano tengo: el miedo a caer. Si te fijas en los estudios sobre expresión plástica de los niños de todas las culturas, aparecen unos símbolos muy parecidas: el círculo con las rayas, la casa de una manera determinada, el ser humano de una manera determinada. ¿De dónde nace esto? ¿De dónde nace esta igualdad de diferentes culturas que quizás no han tenido contacto? Nace de algo interno, de algo innato. Nace de una necesidad propia del organismo, de expresarse de una manera determinada, de expresar unos miedos y angustias arcaicas primitivas innatas determinadas. Por lo tanto, la expresividad tiene esa doble necesidad del organismo de expresarse y de autorregularse en sus propias emociones inconscientes.

Cuidando el ambiente

[26:25]
¿Cual es la diferencia entre el rol que cumple el maestro en la escuela tradicional y el educador en las escuelas libres?

En la escuela tradicional, digamos que el maestro es la figura que es la encargada de enseñar una serie de contenidos que tocan, porque alguien lo ha determinado así, en una edad determinada. Por lo tanto, es el responsable de organizar las actividades de enseñanza, de presentar los materiales y, posteriormente, de evaluar el grado de aprendizaje de los niños re specto a los diferentes aprendizajes y contenidos presentados. Es un sistema totalmente lineal en el que hay un experto y una serie de niños que no saben y que deben aprender para formar parte de la sociedad. En las escuelas libres donde nosotros estamos trabajando el adulto, los acompañantes, los educadores que reciben diferentes nombres tienen varias funciones. Una es la de participar en la creación de unos ambientes con unos materiales, con unas experiencias que permitan a los niños individualmente o agrupados de la manera que mejor consideren interactuar con esos materiales y aprender. Por lo tanto, no es el encargado de enseñar nada sino que es el encargado de cuidar el ambiente. Es también esa persona que acompaña emocionalmente a los niños, porque tiene un desarrollo emocional que los niños no tienen. Tiene, digamos, una capacidad para regular las emociones y por lo tanto es capaz de, ante situaciones angustiosas de los niños, poder estar presente y acompañarlos en esos procesos. Es decir, un niño necesita de una figura adulta que, en los momentos de angustia, le calme. Cuando por ejemplo un niño cae y llora, muchas veces el niño qué hace: va a buscar al adulto. Y el adulto no debe decir gran cosa, simplemente consolarlo a través del abrazo. Un abrazo que le hace sentir seguridad, pero necesita ese abrazo de alguien, porque en ese momento él no se puede sostener a sí mismo. Por lo tanto, esta doble función. Y esto sólo se puede hacer si hay pocos niños por adulto. No se puede hacer con treinta niños por adulto. La cantidad de situaciones emocionalmente difíciles que pueden ocurrir son tantas que un adulto no puede estar acompañando todo esto.

Un niño pequeño

[28:55]
¿Cuál es tu experiencia como padre y educador?

Mi experiencia como padre me ha enseñado una serie de cosas que antes no tenía tan claras. Que tampoco sé si son universales, pero para mí son claras. La primera es que un niño está bien cuando el padre y la madre son grandes y el niño es pequeño. Esto significa que al niño se le trata como pequeño y no se le otorga un peso que no le corresponde. Hay una serie de decisiones que un niño no debe tomar porque corresponden a los adultos. Por ejemplo, ¿En qué espacio educativo vas a estar tú? Yo conozco personas en que los niños deciden en qué escuela van y esto cambia para dos por tres. Esto no va bien para los niños. De alguna manera, no llegarán a ser adultos más responsables y más democráticos de esta manera. Estoy hablando de niños pequeños de seis, siete, ocho años. Es decir, es un peso excesivo. Por lo tanto, un niño está bien cuando el padre y la madre respetan sus necesidades vitales, lo escuchan, lo tienen en cuenta, lo tratan de manera amorosa pero las decisiones importantes en estos momentos las toman el padre y la madre, y el niño está perfectamente bien y además, le gusta. Porque un madre y una padre… lo que busca un niño en el padre y la madre es seguridad, es protección, es amor y vínculo, es respeto a sus necesidades, es reconocimiento de su ser y es algo sólido. Es un árbol pequeño que necesita estar acompañado por un árbol grande hasta que crece. Y en el momento en el que crece, el niño tiene suficiente fuerza. Pero hay según qué decisiones que no les corresponden a los niños. Por lo tanto, esto es un elemento claro. Un niño está bien cuando el padre y la madre son los grandes y el niño es el pequeño. Segunda elemento: un niño está bien cuando el padre y la madre cuidan al pequeño de manera indirecta, es decir no estando pendiente las 24 horas del niño o de la niña y de lo que pueda necesitar. Esto no va bien para un niño porque, de nuevo, le carga de un peso que no le corresponde. Si el niño es pequeño, el niño está cuidado en el ambiente. Un ambiente que respete sus necesidades, que se pueda mover, que tenga una serie de materiales, que pueda descubrir, que pueda tocar, que pueda seguir sus propios impulsos sin nadie que le pretenda enseñar. Por ejemplo, un ambiente en casa de silencio, donde no hay una serie de estímulos externos que crean perturbaciones, ¿no? Por ejemplo la televisión constantemente, o los videojuegos. Esto para los niños no va bien, lo desconecta, no puede construir su propia estructura. Está asimilando en todo momento una estructura externa, que además le crea dependencia. Por lo tanto, cuidar de un niño. El niño está bien cuando el padre y la madre son grandes y el niño, pequeño. Cuando se le cuida de manera indirecta, no se está pendiente en todo momento del niño. Cuando se está disponible cuando nos necesita: cae y llora, bueno. El niño vendrá, no voy yo a por él a menos que haya sido un accidente grave. El niño vendrá, el niño viene. Si lo necesita viene. Viene, y yo le acojo, no le juzgo, le tomo y le doy el consuelo emocional que necesite en ese momento. La protección. Y por último, un niño está bien cuando precisamente se crea un entorno a su alrededor, un entorno social en el que se le respeta. En el que no se le trata de motivar, ni se le trata de enseñar, ni se le trata que aprenda a través del discurso una serie de valores que supuestamente son buenos. No, se le acoge en aquello que es y se le acompaña en sus procesos. Se crea un ambiente en el que el niño pueda aprender a partir de sus propias necesidades y así desarrollar algo propio, su propio color. Llegar a ser lo que en esencia ya es que será diferente para cada persona. Para conseguir esto, una de las cosas más importante de un padre, una madre, un educador es estar en paz consigo mismo. Si uno no está en paz consigo mismo, constantemente está haciendo cosas para llegar a ser algo uno mismo. Para demostrarse, para demostrar a su propio padre, porque está en lucha con algo. Es decir, uno tiene que hacer todo un trabajo personal para entender y poder confiar en la vida y cómo la vida se expresará en los diferentes organismos, cómo reconocer eso. Cómo saber poner un límite cuando el niño está perturbado con algo que lo separa de su propia esencia. Para eso es muy importante hacer un trabajo personal y desarrollar la percepción, y no partir de las ideologías. Sino de la mirada concreta a ese niño, en esa situación, en ese momento dado, en ese contexto.

Articulando el aprendizaje

[34:07]
¿Cómo la describirías la escuela libre?

Las escuelas libres son espacios pequeños, ¿eh? Hablamos de 25 o 30 niños en general. La mayor aquí en Cataluña tiene 50. Con un adulto disponible por cada 6 o 7 niños en la escuela. Estos niños no están agrupados por edades. Como mucho, quizás hay una “edad de los pequeños” que puede ir desde los 3 hasta los 6, 7 años; y de los mayores, desde los 7, 8 años hasta los 12, ¿eh? Es decir, pueden tener sus espacios propios. Pero dentro de estas agrupaciones generales, cada niño se agrupa de la forma que quiere. Digamos que hay cuatro tipologías o momentos en que se desarrollan las relaciones que en definitiva, es la manera en cómo se articula el aprendizaje: a través de las relaciones, lo demás es secundario. Un primer momento es la actividad espontánea. Es aquel momento en que el niño o la niña deciden por propia voluntad hacer lo que desea. Puede ser el juego, puede ser estar en la sala de psicomotricidad con materiales duros y blandos y jugando allí. Estar fuera, en entorno exterior construyendo una cabaña, estar mirando u observando algo en el huerto. Puede ser estar construyendo algo con los bloques. Puede ser estar participando con lo que sea, digamos en una actividad que se desarrolla de manera espontánea: leyendo en la biblioteca, escuchando algún cuento, jugando con algún educador, con otros niños. Este es un primer momento, se desarrolla durante todo el día. Un segundo momento es que en los espacios en la escuela, hay diferentes ambientes. Hay un ambiente de psicomotricidad, donde se pueden hacer una serie de cosas, hay una serie de límites. Se puede gritar, se puede uno tirar, se puede subir, bajar, trepar, lo que sea, ¿no? Hay un ambiente de la biblioteca, donde ahí hay otra serie de límites: puedes consultar libros, puedes mirar, puedes mirar, puedes escuchar, pero ahí no puedes gritar, ni puedes lanzar, ni puedes treparte… Hay un ambiente de las matemáticas con una serie de materiales pues de tipo Montessori o lo que tú quieras, ¿no? Puedes manipular, hay juegos, puedes jugar solo, puedes jugar con otros niños etc. Hay toda una serie de ambientes, taller de tecnología, el taller de ciencias, el área de música, etc., etc. Ahí hay una serie de materiales para que los niños, las niñas los tomen y sigan… jueguen con ellos, interactúen. Materiales más abiertos, materiales más cerrados de una manera determinada, etc. El tercer tipo de actividad son los talleres. Hay momentos durante el día en que un educador o educadora, o un niño de los mayores normalmente puede proponer, o una familia o un papá o una familia, quien sea, una persona externa, propone un taller. Mira, me gustaría proponer un taller de magia creativa, o me gustaría proponer un taller de matemáticas manipulativas, o me gustaría proponer un taller de poesía, o quisiera proponer un taller… de lo que sea. De cantar canciones en inglés, o lo que uno desee y los niños se apuntan o no se apuntan al taller. Si ellos consideran que esto es interesante para ellos y que en este momento están disponibles para hacer eso, es decir, no hay algo más importante en sus vidas en ese instantes pues van al taller, y ahí el adulto propone una serie de técnicas, presenta una serie de experiencias y el niño a partir de ahí explora y construye… Es decir, que no hay un resultado determinado del taller, no saldremos todos con un dibujito pintado de la misma manera. Sino que ahí se presentan una serie de técnicas de estampado, de pintura, de tal y a partir de ahí uno va explorando. Sin modelos de resultados fijos y concretos. No hay un estar bien o estar mal en el sentido estético o cultural determinado. Hay un estar bien o estar mal en el sentido de respetar una serie de limitaciones: no tirarás la pintura a la pared, por ejemplo. Esto no está bien, esto no… No es el espacio para hacer esto, pero no en el sentido de resultados. Y por último, hay un cuarto tipo de actividad que son una serie de proyectos que funcionan en la escuela y que están disponibles para que los niños los lleven a término y se encarguen de ellos, si desean y tienen la madurez necesaria. El huerto, puedes estar en el huerto haciendo una serie de cosas que se han pactado. Por ejemplo, escribirse cartas con otros amigos, puede haber… hacer una revista de la escuela, todo una serie de proyectos que están en funcionamiento y que también son invitaciones para explorar. Aparte, hay momentos durante el día en que hay reuniones, hay asambleas, como se les quiera llamar en que se toman una serie de decisiones colectivamente en que los niños que tienen una madurez necesaria para ello y el deseo de participar en ellas, participan. Por ejemplo, si se presenta un trapecio que ha llegado nuevo a la escuela y se cuelga este trapecio y se observa que hay niños que dicen: bueno, aquí hay alguien que está toda la mañana en el trapecio, yo no puedo utilizarlo. Yo quiero hablar del tema, entonces se habla del tema y colectivamente se toma una decisión. ¿El trapecio se puede estar todo el día o hay que respetar tiempos? Respetar tiempos, ¿de qué manera se van a respetar tiempos? Se establecen toda una serie de mecanismos, de decisión colectiva sobre multitud de aspectos de gestión de la vida colectiva, ¿no? En mi caso, pienso que deben participar en aquellas cosas en las cuales están interesados y pueden participar. Como niños y niñas participan en una serie de decisiones. Por lo tanto, en una actividad, en una escuela libre los niños llegan por las mañanas en un margen amplio… Si empieza la escuela a las 9:30 llegan entre 9:30 y 10:30 para que no haya esa sensación con los padres de angustia por las mañanas, de correr que ocurre… ¡No, tienes que llegar a tal hora! Entonces uno llega ahí y pues encuentra a otros niños, se relaciona, juega, sale fuera a hacer cabañas, está adentro, va al laguito, mira a los animales, luego va al taller de plástica, después le interesa otra cosa. En algún momento durante el día, un adulto dice: “Taller de tal, taller de tal” O si son mayores ya tienen su horario y saben que a tal hora suena una campanita para que los niños vayan. Quien está apuntado al taller va, vengo al taller. Quien no le interesa porque no se ha apuntado pues, no va. Hay un compromiso en los talleres que tú te apuntas. Si tú te has comprometido, al menos vas aunque sea para decir: “mira, yo me quiero desapuntar del taller por estas razones”. Pero sí, hay un compromiso porque, por ejemplo, hacer un taller de teatro es algo colectivo y uno no puede desaparecer de repente. ¿Y mi papel quién lo toma? Pues tú tienes que estar allí y pues argumentar y ver colectivamente esto cómo se toma. Pero siempre hay un respeto por los procesos propios. Y en algún momento durante el día, sobre todo al final pues hay una asamblea y una reunión, se hablan de temas, se programan cosas… Esto es básicamente cómo funciona: a partir de la autorregulación constante de las… Un niño tiene que estar conectado con sus necesidades para que esto propio que tiene una fuerza inmensa pueda salir y llevar al niño a autorrealizarse, a llegar a ser eso que en esencia ya es. Con una serie de límites claros, claros para que el niño si de alguna manera toma decisiones que no son adecuadas consigo mismo o con sus compañeros pueda haber un límite que le diga: “esto aquí no es posible”. Aceptando lo que es, pero diciéndole claramente: “aquí no os podéis pegar”, por ejemplo. Cosa que sucede en mínimas ocasiones en este tipo de escuelas, los límites están muy respetados. Pero si ocurre es porque hay una agresividad que muchas veces viene de fuera: esto no es posible porque hay unos adultos que cuidan de vosotros. No porque hay un moralismo que dice que pegar es malo, cuando la agresividad es algo propio del ser humano y que debe ser tomada en consideración. En ciertos momentos es necesaria. Sino simplemente porque aquí hay una serie de adultos que cuidan de vosotros y esto no está permitido. Este es un límite al cual tú te tienes que atener.

En conexión con las propias necesidades

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¿Crees que este tipo de experiencias educativas diferentes, pueden cambiar a la sociedad en un futuro?

Es difícil imaginarse una sociedad en el futuro, ¿no? Es muy complejo y una de las cosas que me han quedado claras, es que no hay garantía de nada. Es decir, la vida se expresa de múltiples maneras y es totalmente incierta. Uno puede hacer lo mejor posible con sus hijos, respetarlos lo máximo posible y quizás hay toda una serie de experiencias en la vida que como padre o madre no controlas que le llevarán o por propio movimiento del niño hacia tener una serie de actitudes con las cuales tú no estás de acuerdo, y esto es así. Es parte de la vida y requiere que nosotros digamos “sí” a esto. Por lo tanto, no podemos caer en simplismos de decir: la escuela libre, los niños están respetados y construirán sociedades democráticas en que se respete, se respete a la naturaleza, se esté en conexión con las propias necesidades, haya un cultivo de las relaciones y del amor. No, no hay una relación de causa y efecto directa en eso. Ahora bien, está claro que hay una serie de cosas que ayudan y una serie de cosas que dificultan que esto sea posible, que este tipo de sociedad se pueda construir. Entre las cosas que dificultan es hacer que un niño actúe no por conexión con sus propias necesidades sino en función del castigo o el premio que intrínsecamente se impone. Porque en ese momento uno pierde todo criterio humano. Yo ya no actúo para yo estar bien, ni para que mis compañeros estén bien porque percibo, soy sensible a sus necesidades y soy sensible a mis necesidades emocionales. Yo no actúo así: actúo porque si hago esto conseguiré un premio, tendré un coche de esta manera y tal. Y si esto significa que tengo que especular o que tengo que pasar por encima de quién sea, tengo que mentir y tengo que pisotear al que tengo al lado, me es igual. Esto… ¿qué tipo de relación educativa lleva a esto? Un tipo de relación educativa pone el énfasis en el resultado y no en el desarrollo de los procesos humanos. Yo confío plenamente en que los niños que, es decir… Fíjate. Un niño… leí en algún momento que la idea más revolucionaria que existe es intentar que las personas sean felices. Cuando una persona es feliz, no tiene ganas de fastidiar al otro, ni de especular sabiendo que causa cantidad de daño y de dolor. Cuando una persona está bien, tiene ganas de compartir. Antes hablábamos de la expresión y de la creatividad: tiene ganas de compartir esa felicidad con el otro, tiene ganas de compartir ese amor con el otro y tiene ganas de ayudar y cooperar con el otro. Pero para eso una persona tiene que estar bien consigo misma. La pregunta pues, es: ¿cuándo una persona está bien consigo misma? Está bien consigo misma cuando es capaz de tomar a su padre y a su madre y decir: “sí, este es mi padre y esta es mi madre, a pesar de todo lo que pasó, yo estoy en paz con mi pasado. Yo no estoy en lucha contra nadie ni quiero defender ni demostrar nada a nadie. No tengo que construir ningún tipo de identidad falsa. Soy maestro, soy psicólogo, soy tal, No, yo simplemente soy”. Una persona está en paz consigo misma cuando respetan sus propias necesidades: de movimiento, de explorar, de contacto físico, etcétera. Sabiendo que hay unos límites sociales que se tienen que respetar, porque vivimos en sociedad. Es decir, cuando el niño está bien cuidado, y bien cuidado significa respetado en sus procesos vitales y acompañado por adultos disponibles, por una serie de límites que le ayudan a fortalecerse. Cuando el niño está bien cuidado, el niño tiene ganas de construir cosas con los otros desde el amor. Y desde el amor, se puede construir sociedades en las cuales nos miremos, nos reconozcamos, nos sintamos esencialmente iguales. No importa la etiqueta que pongamos, el trabajo que tengamos: esencialmente iguales. En esencia, yo creo que somos eso: personas que tenemos las mismas necesidades vitales y deseamos lo mismo: que nos quieran, que se nos acerquen. Entonces, tener una manera de auto realizarnos. Lo que ocurre en este mundo es que la manera de autorrealizarse actualmente es a través del trabajo. Fíjate que hay un discurso hacia la mujer, por ejemplo en el mundo occidental: ¡incorpórate al mundo del trabajo! ¡Sé persona, realízate a través del trabajo! No se le dice: vive la relación con tu hijo, y a partir de la relación con tu hijo, tú estarás viviendo muchas cosas porque tu niño te necesita, necesita una madre que esté ahí, igual que necesita un padre pero las primeras etapas necesita sobre todo porque ha nacido de ahí un vínculo con una madre. Y apoyamos esto socialmente, te damos un dinero para que puedas vivir. Quizás muchas madres se plantearían esto de: “no, yo quiero estar con mi hijo y el trabajo que yo haga, la etiqueta que se me pongan, el rollo este de autorrealizarse, el poder que consiga, lo alto que yo llegue a estar en la sociedad… Esto no tiene nada que ver con mi felicidad”. La felicidad proviene primero que todo como te he dicho, de estar en paz con los propios ancestros y, segundo, en respetar sus procesos vitales y tercero, en decir sí a la vida. Me trae tristeza, sí: vivo la tristeza. ¿Me trae alegría? Pues vivo la alegría y me entrego a la vida. ¿Me trae dolor? Y me trae dolor. ¿Una pérdida? Me trae dolor, vivo el dolor de la pérdida. Y lloro, y estoy un tiempo que no tengo ganas de nada y después digo: sí, esto es lo que hay. No es ni justo, ni injusto, ni bueno, ni malo: esto es lo que es. Y estoy en paz con esto. Entonces, esta actitud para mí es sabia, taoísta si quieres, mística. Yo creo que hasta que no lleguemos a esta comprensión, o dicho de otra manera: hasta que no reconozcamos y recuperemos esta comprensión que como niño ya tenemos, no podemos construir una sociedad en la que nos miremos y nos aceptemos y nos consideremos iguales. Siempre habrá una opresión del hombre por el hombre, porque el primer hombre que oprime desea ser mejor que el otro. Tener un poder sobre el otro, y esto desarrolla una personalidad que no está en calma. No está en paz ni consigo, ni con sus padres, ni con la vida. Por lo tanto, ¿de dónde parte esto? Parte, como te he dicho, de decir sí. El decir sí creo que es fundamental, y la escuela y los entornos deberían tener esto como principal objetivo: que los niños no se desconecten. Si tuvieras a un niño pequeño… Un niño pequeño no tiene necesidad de ser nada más que lo que es. Se cae, llora y después se le pasa y ya está. No, no empieza: “me he caído, qué tonto soy” Eso lo hacen mayores cuando su autoestima ya ha sido dañada por multitud de experiencia en las que se los obliga a compararse con otros y ven que en esa comparación son inferiores con los supuestamente iguales. Pero un niño que cae, cae y se levanta. Y voy a mi mamá que me coja y me da cariñitos, y después me voy y participo. Un niño está conectado con ese sí a la vida. Lo que hemos de conseguir son entornos educativos en los cuales los niños no pierdan esto. Ni la curiosidad, ni las ganas de aprender, ni el querer estar con otros, ni la alegría. La alegría de vivir, la alegría del ser. La alegría del ser es lo más inmenso que tenemos. Reconocer la vida en todo lo que hay, en un organismo, en las piedras. También un componente de vida y de respeto por esto, ¿no? Por todo lo que es. En definitiva, tenemos átomos igual que ellas. En el momento en el que uno esté en conexión con esto, con lo vivo, no tiene ganas de hacer daño a nadie. No construirá una sociedad en la que haya guerras e imposiciones. No necesita etiquetas. Yo soy tal, maestro, psicólogo, empresario. No necesito todo esto. Yo me entrego a algo: a la vida.

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